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Blas Taracena Aguirre nació en Soria, España, el 1º de diciembre de 1895. Fue hijo de doña Enriqueta Aguirre Hercilla y de don Blas Taracena Ispizúa, interventor del Ayuntamiento y subdirector de la Caja de Ahorros de Soria. Estudió el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Soria, donde Antonio Machado fue uno de sus profesores. A los quince años se fue a Madrid a estudiar Filosofía y Letras, sección Historia, en la Universidad Central, antecedente de la Universidad Complutense. Concluyó la carrera en 1914 y en 1917 obtuvo la licenciatura en Derecho. Se doctoró con la tesis titulada La cerámica ibérica de Numancia, obteniendo la máxima calificación y el Premio Extraordinario en Ciencias Históricas de la Universidad Central de Madrid.

En julio de 1915 ganó por oposición una plaza en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos y asumió la dirección del Museo Numantino de Soria, la cual ocupó hasta 1936. En ese puesto desarrolló importantes actividades, entre las cuales está su participación en el proceso de construcción y montaje museográfico del nuevo Museo Numantino que fue inaugurado en el Paseo del Espolón en 1919, además estableció su biblioteca, misma que para ese momento, fue comparada con la del Museo Arqueológico Nacional.

Además de sus actividades al frente del Museo, entre 1920 y 1924 se incorporó a las excavaciones de Numancia, después excavó en Soria y Logroño en múltiples yacimientos celtibéricos como los castros, los poblados y la necrópolis; también en ciudades y villas romanas, además de necrópolis visigodas y hebreas. Con todos estos hallazgos se vio la necesidad de crear otro museo para albergar tan importantes colecciones que no eran numantinas, y así surgió el Museo Celtibérico, bajo la dirección de Taracena, y fue instalado en las salas que dejara el Numantino en la Diputación Provincial.

En 1926 localizó e inventarió más de 2 000 documentos de los Archivos Eclesiásticos Municipales de la provincia de Soria. En abril de 1942 fue nombrado vocal de la Junta Técnica de Archivos, Bibliotecas y Museos. Dos años después, en octubre de 1944, ingresó a la Junta de Iconografía Nacional como vocal y en septiembre de 1946 ocupó la Presidencia de la Junta Técnica de Archivos, Bibliotecas y Museos.

En julio de 1937 ocupó la Dirección del Museo Arqueológico Provincial de Córdoba. Ahí propuso la Defensa del Tesoro Artístico Nacional, con lo cual ocupó el puesto de Agente al Servicio de la Defensa del Patrimonio Artístico Nacional en julio de 1938, en donde tenía la función de inspeccionar los Museos Provinciales del Estado Español. Misma que desempeñó hasta abril de 1939 cuando fue nombrado Director del Museo Arqueológico Nacional, el cual se volvió a abrir hasta el 17 de mayo de 1954, años después del fallecimiento de Taracena (1951), quien fue su principal impulsor durante once años. Fue en este momento cuando recibió un importante reconocimiento internacional.

Impartió numerosas conferencias sobre arqueología tanto en Universidades extranjeras como Berlín, Leipzig, París, así como en diferentes ciudades españolas como Madrid, Barcelona, Bilbao, Santander, Logroño, Burgos, Soria, Pamplona, entre otras. Durante el período de 1948 y 1950 fue profesor de los Cursos de Verano para extranjeros en la Universidad de Madrid.

Entre los reconocimientos que recibió está su ingreso a la Orden Civil de Alfonso X el Sabio en diciembre de 1950, con la categoría de Encomienda con placa. A su fallecimiento ocupaba la Presidencia del Comité Ejecutivo del Congreso Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas.

Entre sus numerosas publicaciones están los siguientes títulos: Inauguración del Museo Numantino de Soria (1919); Guía del museo Numantino (1923); La cerámica ibérica de Numancia (1924); La estatua menhir del Villar del Ala (1924); Epigrafía soriana (1924); Arte Ibérico (1925); Excavaciones en la provincia de Soria (1925); Noticia de un despoblado junto a Cervera del Río Alhama (1926); Excavaciones en la provincia de Soria y Logroño (1926, 1929); Numancia (1929); Cadáveres atravesados por clavos en el cementerio judío de Deza (1933); Las galerías porticadas románicas (1933); Los Romera, arquitectos, tallaristas y doradores de retablos (1933); Tribus celtibéricas. Pelendones (1933); Vías romanas del Alto Duero (1934); Las tumbas visigodas en España (1934); Arquitectura hispánica rupestre (1934); Un ajuar de herramientas visigodas (1935); Sistema de construcción de los campos atrincherados romanos, según el de Navalcavallo (Soria) (1939); Sobre los amuletos visigodos de bronce (1940); Vías romanas del Alto Duero (1934); Carta arqueológica de España: Soria (1941). Con José Ramón Mélida: Excavaciones en Numancia (1923, 1931). Con Clemente Sáenz: Exploración arqueológica en la Cueva del Asno (1924). Con José Tudela: Soria, Guía artística de la ciudad y su provincia (1929). Con César Morán Bardón: Reseña histórico-artística de la provincia de Salamanca (póstumo, 1982).

Sumamente activo y de muy variados intereses, Blas Taracena fue uno de los personajes más importantes de la arqueología y la museología española. Falleció en Madrid el 1º de febrero de 1951, a los 55 años de edad, después de una breve enfermedad. Fue velado en una sala del museo Numantino y sepultado en el cementerio del Espino.

 

Blas Taracena Aguirre, s/f. Fondo documental y fotográfico Juan Comas.

 

Por Alicia Reyes Sánchez

Boletín Alfonso Caso